Nosotros

Recordando los estudios de la EGB, “nosotros/as” es la forma de nominativo de la primera persona plural en masculino y femenino. Al utilizarlo, el hablante incluye en el sujeto a él mismo y otra u otras personas. De hecho, la palabra viene del latín nos, plural de ego y el español otros. Es decir, hablar de “nosotros” conlleva unión, adhesión, inclusión.

Sin embargo, últimamente escucho a muchas personas hablar de “nosotros” sin aclarar a quién incluye. Puede ser que incluya a él y a mí, en cuyo caso permitiré que lo haga siempre y cuando le dé yo autoridad para hablar de mi persona. Puede ser que incluya a él, a mí y a otras personas, entre las que puede gustarme sentirme incluido o no. O puede ser que se incluya a él y a otras personas excluyéndome a mí, lo que significa que está claramente marcando diferencias entre ellos y yo.

Así, muchos grupos sociales utilizan “nosotros” de manera excluyente. Divide el mundo en un “nosotros” (buenos, por definición) y un “los otros” (potencialmente amenazadores). En otras palabras, excluyen siempre a “los otros” que, en general, nos amenazan y nos hacen víctimas de sus turbios manejos. Forma parte del lenguaje victimista, necesitan enemigos para subsistir, y si no los encuentran se los inventan. Frente a estos enemigos, uno debe lealtad absoluta al “nosotros” frente a esos “otros”, lealtad que puede llevar a declararse abiertamente diferentes a “los otros”, al odio e incluso a la violencia.

Habrá que ver qué impide que el “nosotros” incluya y no excluya a esos “otros” a los que culpamos de nuestros males, vemos como diferentes y rechazamos. Con lo bonito que es el “nosotros” de la canción “Imagine” de John Lennon: “I hope someday you’ll join us, and the world will be as one”.

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The Wire

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Jimmy McNulty, Omar Little, Stringer Bell, Bill Rawls… son nombres que tengo grabados a fuego en mi cabeza. Se trata de algunos de los protagonistas de The Wire, la serie que me tiene completamente enganchado. Y una de las principales razones de que me tenga absorbido es la presencia de unos personajes maravillosos, que podrían ser reales, personas que te encuentras día a día, con sus claroscuros, sus problemas, sus vicios… Eso sí, pertenecen al mundo de la policía o del crimen organizado.

Y es que The Wire es una serie que trata de las investigaciones que lleva a cabo la policía de Baltimore principalmente sobre el mundo del tráfico de drogas. Dichas investigaciones se realizan a través de escuchas telefónicas (de ahí el título The Wire – cable en inglés – y el añadido “Bajo escucha” que se le puso en España) que tienen una mayor o menos efectividad a la hora de encontrar pruebas contra los traficantes. Eso sí, visualizada en el tiempo presente los medios que utilizan para realizar dichas escuchas pueden parecer del medievo, y eso que la serie se empezó a emitir en 2004. Esto da que pensar sobre lo mucho que la tecnología ha avanzado en los últimos años.

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La serie, como no podría ser de otra manera, es americana (es impensable que hagan una serie con tanta calidad en España), se compone de cinco temporadas y ha sido realizada por el canal de televisión HBO. Esto último nos da idea de la calidad de la serie, ya que dicha cadena es la responsable de magníficas series como “A dos metros bajo tierra”, “Los Soprano”, “Deadwood” o la exitosa y en los últimos días fervientemente aclamada “True detective”.

Cada temporada de la serie se centra en un determinado aspecto del tráfico de drogas. Así, la primera temporada se centra en la lucha entre la policía y los traficantes en un barrio de la ciudad de Baltimore, la segunda en el contrabando de droga en el puerto, la tercera en la política y en las luchas de poder… Y ya no diré más porque es la tercera temporada la que estoy viendo actualmente.

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Como he dicho al comienzo de la entrada, el principal atractivo de la serie es el realismo de sus personajes. Muchos de ellos están basados en policías, traficantes y políticos reales de Baltimore, e incluso hay actores secundarios que representan sus propios personajes. Ni siquiera los actores principales son grandes estrellas ni caras conocidas, dándoles así un carácter más natural a sus actuaciones. Esto no resta calidad a las interpretaciones de los mismos, ya que son muy buenas y creíbles.

Así, por ejemplo, los policías no siempre están motivados por proteger y servir, sino que su única meta es medrar a cualquier precio o simplemente cumplir las estadísticas de sus departamentos. Muchos de ellos son unos inútiles, violentos, borrachos hasta el nivel del alcoholismo, infieles con sus parejas o frustrados en sus vidas. De hecho, las escenas más cómicas de la serie las protagonizan policías borrachos o que intentan solucionar sus ruinosas vidas

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Por otro lado, los traficantes no siempre están motivados por ganar dinero, sino que muchos son personajes atrapados por la miseria de sus vidas en las que el único medio de ganarse la vida es a través del tráfico de drogas. Muchos de ellos tienen un nivel ético y moral bastante alto, a pesar de estar metidos en ese mundo criminal. Concretamente, uno de los personajes con unos valores morales más fuertes es el ladrón de traficantes Omar (en una entrevista el propio Obama dijo que éste era su personaje preferido).

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He oído opiniones de todos los gustos respecto a la serie: es buenísima, es lenta, no pasa nada… Esto es debido al realismo del que he hablado que transmite la serie. Que nadie espere que entre un policía como un loco en una habitación con una metralleta y se cargue a 20 traficantes, o que haya una persecución de 20 minutos por la ciudad con coches que se meten por las aceras y que van destrozando todo a su paso. El fuerte de la serie no es su acción, sino las historias que cuentan y la evolución de sus personajes.

En definitiva, recomiendo fervientemente The Wire. Yo estoy completamente enganchado y, sinceramente, me atrevería a decir que es la serie que más me gusta de las que he visto. De hecho, siento algo que nunca había sentido con una serie: pena porque sólo me quedan dos temporadas para que termine. Estoy seguro que, cuando llegue al final, voy a echar de menos sus historias y, especialmente, sus maravillosos personajes. Pero por ahora disfrutaré de lo que me queda.

¡Bienvenidos a mi blog!

Lo primero, agradeceros la visita. Si lo habéis hecho será seguramente porque habéis recibido una invitación mía y os ha picado la curiosidad: “¿de qué será el blog de este tío?”.

Todo empezó hace un par de años, en los que llevo una temporada con el gusanillo de escribir algo. Tengo muchas ideas para escribir cuentos, ideas que se me vienen a la cabeza, reflexiones sobre cosas que me ocurren o que pasan en el mundo… Y los que me conocéis sabéis que suelo decir lo que pienso, que no me suelo callar las cosas (para bien o para mal). Por tanto buscaba un lugar donde escribir sobre todos estos temas con la intención de mejorar mi escritura y compartir todas estas ideas con alguien. Así me surgió la idea de crear un blog.

Busqué lugares donde colgar mis blogs, cómo funcionaban, de qué iban. Encontré que había muchas webs donde podía hacerlo, y me decanté por WordPress porque en él están colgados varios blogs que leo de vez en cuando.

Me di cuenta de que existen blogs con cientos de temáticas: viajes, fotos, cocina, alimentación, salud… Pensé: “¿y sobre qué escribo yo el mío?”. No me considero experto en ninguna temática concreta, no sé hacer fotos… Así que decidí que mi blog iba a tratar sobre un popurrí de temas: opiniones sobre libros y películas, reflexiones sobre el mundo, cosas que me pasan día a día, en incluso colgaré algún relato o cuento que escriba (si alguna vez me lanzo al fin a escribir alguno).

Al crear el blog vi que existían muchas plantillas y fondos para el blog, para que quede bonito y acorde a la temática del mismo, y que tenía que ponerle un nombre. Para el tema fondos, al igual que cuando voy a comprarme ropa o calzado, no me compliqué mucho: encontré uno que me gustó y lo elegí.

Elegir el nombre fue más complicado. Tuve muchas ideas pero no me convencía ninguna, incluso llegué a estar días dándole vueltas. Lógicamente el nombre tenía que tener algo que ver conmigo o con la temática del blog. Como la temática es tan variada la idea no me venía por ahí, y tampoco encontraba nada buscando un nombre que tuviera que ver conmigo. Finalmente, la idea me la dio mi querida hermana (si no consigues algo lo mejor siempre es pedir ayuda). Como sabe que me vienen mucha ideas y le doy muchas vueltas a la cabeza mientras nado me propuso el nombre “Entre brazada y brazada: reflexiones bajo el agua”, y me gustó mucho desde el primer momento. El nombre aglutina mi gusto por la natación, que me ayuda a relajarme y a mantenerme en forma, con mi inquietud por pensar en las cosas que ocurren a mi alrededor y en todo el mundo en general.

Así que ya está el blog creado y la primera entrada escrita y publicada. Me he propuesto escribir una entrada todas las semanas, y sé que puedo hacerlo. Ya tengo un par de ideas con temas sobre los que escribir, así que espero encontrar un hueco para lanzarme a ello y publicarlos.

Por último, agradecerte la visita, espero que vuelvas a entrar otro día. Quiero comentarios, sugerencias sobre el blog, críticas, alabanzas y todo lo que se os ocurra escribir, existe ahí debajo un apartado de comentarios donde podéis escribirlos.

Un fuerte abrazo,

Mikel